
La trayectoria de Andrés Suárez comienza con estudios de diseño de producto y diseño gráfico. Es ahí donde comienza su relación con el arte a través de la geometría y la síntesis gráficas de sus primeras obras. Con los estudios de diseño industrial y posteriormente de diseño gráfico, comienza su interés por la arquitectura, la física, la fotografía o la escritura, todas ellas vinculadas mediante una necesidad comunicativa y artística.
La relación de la obra de Andrés Suárez con su entorno parte de la geometría y el lenguaje arquitectónico de las diversas líneas constructivas que constituyen el paisaje de Sevilla. La morfología urbanística propia del sur de callejones estrechos genera un juego de luces y sombras marcado, del que resulta una dimensión abstracta, efímera, pero perceptible. En el sur, la intensidad lumínica genera contrastes marcados entre superficies iluminadas y zonas de sombra, produciendo una experiencia visual basada en la alternancia entre presencia y ausencia, espacio y vacío.

Desde esta perspectiva, la obra de Andrés Suárez no representa el sur de manera directa, sino que traduce algunas de sus condiciones espaciales y sensoria- les fundamentales —la geometría como principio organizador, el contraste entre luz y sombra y la intensidad cromática del entorno— a un lenguaje abstracto y constructivo.
