
Italiana de nacimiento, Serena Fortin se licenció como Maestra de Arte en el Instituto de Arte de la Madera y de Restauración del Mueble Antiguo de la Toscana, donde empieza su pasión por la talla de la madera, que combina con la restauración de lienzos y frescos antiguos.
En el conjunto que presenta, la materia parece aligerarse. Algunas formas se elevan, otras se pliegan, otras abandonan el pedestal para acercarse al cuerpo y transformarse en joya. La escultura deja de ser un objeto distante y se convierte en presencia: algo que se toca, que se lleva, que acompaña el movimiento y la respiración. El gesto escultórico se vuelve íntimo, casi cotidiano, sin perder su potencia poética.
“El Sur no es en mi trabajo o un lugar concreto, sino un estado. Una manera de habitar el tiempo, la materia y el cuerpo. Las obras que propongo en esta exposición nacen de ese pulso lento y luminoso donde la forma se deja llevar por el ritmo del aire, del sol y de la memoria”.