
WAMANI integra joya-objeto y obra visual desde una mirada contemporánea, trabajando el símbolo como punto de partida y el proceso como parte del significado. Desde su taller de Granada se crea cada pieza, cada obra, series limitadas y piezas únicas que construyen un lenguaje propio donde conviven belleza, sutileza y fuerza, invitando a una conexión íntima entre la obra y quien la elige.
El sur, para WAMANI, no es un lugar fijo: es un territorio de cruces. La marca toma su nombre de una palabra aymara -WAMANI, “el vuelo de la sabiduría”- como homenaje a lenguas y memorias originarias que sostienen formas de mirar, ser y estar en el mundo.
“Desde Andalucía -Granada-, trabajo en diálogo con otro sur: el de la luz, la materia, el tiempo artesanal y la mezcla cultural. Cádiz y Granada comparten esa condición de umbral: espacios abiertos al mar y al intercambio, donde lo ancestral convive con lo contemporáneo. Mi práctica se sitúa ahí, en ese puente entre territorios y tiempos”.